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Mar
1976 podría no figurar entre los años clave del rock. Claramente, no es un año bisagra como 1967, 1972 o 1977. Es un año de transición, en todo el sentido de la palabra. De transición del progresivo al punk, mayormente, pero también de una industria discográfica que estaba buscando algo nuevo para ofrecerle al mundo. Quizás allí esté su atractivo: en despejar el terreno para encontrar verdaderas perlitas. Como la transformación de Bowie en el Thin White Duke de Station to Station, como el caleidoscopio inagotable que es Songs In the Key of Life de Stevie Wonder, como el lado B olvidado de Queen en A Day at the Races. Pero…
