01
Sep
El PAN puede tener muchos aspirantes, pero no puede darse el lujo de olvidar quién puso al partido de pie en Chihuahua. Hay momentos en política en los que las ambiciones personales tienen que hacer una pausa. No porque alguien tenga prohibido aspirar. No porque alguien deba renunciar a sus legítimas posibilidades. Y mucho menos porque la política tenga que convertirse en un acto de obediencia ciega. No. Se trata de algo mucho más sencillo: respeto, memoria y disciplina política. Y en el PAN de Chihuahua parece que algunos están olvidando las tres. María Eugenia Campos Galván no llegó ayer…
