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Jul
Hay defectos que la ciudadanía perdona. La inexperiencia puede corregirse. La soberbia termina cobrándose sola. Incluso los errores administrativos encuentran redención cuando existe humildad para reconocerlos. Pero hay un rasgo que suele marcar para siempre la reputación de un político: la ingratitud. Porque la política tiene memoria, aunque a veces parezca que no. En Chihuahua se vive una temporada en la que abundan los movimientos, las renuncias, los reacomodos y las aspiraciones adelantadas. Cada semana aparece alguien convencido de que su crecimiento es exclusivamente producto de su talento, olvidando convenientemente las manos que lo impulsaron, los espacios que le abrieron…
