En política, los números no siempre cuentan toda la historia. A veces, lo verdaderamente importante no es quién va adelante, sino quién viene creciendo. Y hoy, en la contienda interna del PAN en Chihuahua capital, ese nombre es claro: Santiago de la Peña.
Sí, la encuesta de RUBRUM coloca en primer lugar a César Jáuregui con 27.1%. Le siguen Manque Granados y Rafa Loera, mientras que De la Peña aparece con 20.6%. Pero reducir la lectura a una simple fotografía sería un error de principiante.
La política no se trata de fotos. Se trata de películas. Y en esa película, hay un dato que incomoda a más de uno: Santiago de la Peña es el perfil que más ha crecido de enero a marzo.
Mientras algunos parecen haber alcanzado su techo, él apenas está acelerando.
Y aquí es donde entra esa vieja frase que en política no falla: “caballo que alcanza gana”.
Los punteros tienen algo en común: ya son conocidos. Y en política, ser conocido también implica cargar negativos, desgaste, cuestionamientos y resistencias internas.
De la Peña, en cambio, ha jugado otra partida. Su perfil ha sido percibido como más técnico, más institucional, menos confrontativo. En un entorno donde el elector empieza a castigar los excesos y el ruido, ese tipo de perfiles comienzan a volverse competitivos.
No es casualidad su crecimiento. Es contexto.
El PAN, como partido, mantiene ventaja en Chihuahua capital con 49.9% de intención de voto frente a Morena. Pero la verdadera batalla no está afuera… está adentro.
Y ahí, el escenario ya cambió!
Porque cuando un candidato deja de pelear por alcanzar y empieza a competir por rebasar, todo se reconfigura. Los equipos se tensan, las estrategias cambian y los márgenes se acortan.
Hoy, Santiago de la Peña ya no es un nombre más en la lista.
Es el que viene de atrás.
Y en política, eso suele ser más peligroso que ir adelante.

