Gobernar es asumir responsabilidades. En tiempos donde el paradigma político dominante privilegia la popularidad momentánea y la división, en Chihuahua hemos elegido otro camino. Gobernar con humanismo político significa pensar en el largo plazo cuando otros piensan en la popularidad. Significa, sobre todo, trabajar para generar cambios reales y duraderos en la vida de las familias.
Hace cuatro años, Chihuahua enfrentaba una realidad compleja: finanzas comprometidas, infraestructura rezagada y una confianza institucional debilitada. No era momento de discursos fáciles, sino de responsabilidad. Por eso, desde el inicio trazamos una ruta clara que hoy, al celebrar este Cuarto Informe de Gobierno, podemos reconocer como una secuencia coherente de cuatro etapas: primero, ordenar y rescatar; después, dar prioridad a lo esencial; luego, atender a quienes más lo necesitan; y finalmente, consolidar proyectos para el futuro del estado.
El saneamiento financiero fue el punto de partida. Sin estabilidad no hay desarrollo posible. Ordenar las finanzas permitió mejorar las calificaciones crediticias y recuperar credibilidad. Esa disciplina fue una decisión política fundamental. Porque construir sobre bases frágiles es condenar al Estado a repetir sus crisis. Hoy podemos decir con orgullo que ese esfuerzo rindió frutos: la consolidación que vive Chihuahua es estructural.
Ese mismo método lo aplicamos en cada área estratégica. Ordenar y rescatar; atender lo esencial; priorizar a quienes más lo necesitan; y consolidar con visión de futuro. Así, por ejemplo, en uno de los temas que más inquieta el corazón de cualquier madre y de cualquier padre: la seguridad y el cuidado de sus hijas e hijos. En 2019 desaparecieron las estancias infantiles y, con ellas, la tranquilidad de miles de familias. Hoy tenemos cerca de 390 estancias abiertas y funcionando en todo el estado. Tan solo en el último año abrimos o equipamos más de 120.
Del mismo modo, entendimos que la justicia social no puede reducirse a transferencias en efectivo. Los apoyos directos ayudan, pero no sustituyen la presencia del Estado en las comunidades. De esa convicción nació NutriChihuahua, una política pública que encarna nuestro humanismo político. NutriChihuahua son los desayunos escolares que cada mañana permiten que más de 180 mil niñas y niños inicien su jornada con alimento y esperanza. Son más de 6 mil toneladas de maíz, arroz y frijol para más de 25 mil familias, sobre todo en la Sierra Tarahumara. Son también las despensas que garantizan sustento básico de más de 19 mil adultos mayores y personas con discapacidad. Este año consolidamos la estrategia: casi duplicamos los comedores del Gobierno del Estado, pasando de 23 a 40, e incorporamos un comedor móvil para llegar a los rincones más apartados. Eso es justicia social con rostro humano.
Si hablamos de lo esencial, el acceso al agua ocupa un lugar central. Durante años fue postergado porque es obra enterrada, que no genera aplausos inmediatos. Sin embargo, invertir en agua es invertir en dignidad. En lo que va de la administración, 390 mil personas cuentan por primera vez con agua potable o drenaje. Además, frente a la sequía que golpeó con fuerza, no nos cruzamos de brazos: cada año duplicamos la inversión y en 2025 destinamos más de mil millones de pesos en acciones extraordinarias. Aquí, cuando la adversidad golpea, el Gobierno responde y el norte resiste.
En materia de salud, actuamos con la misma lógica. Cuando un sistema comienza a debilitarse, la indiferencia es irresponsabilidad política. Por eso impulsamos MediChihuahua. Se trata de nuestro programa humanista que hoy por hoy ha afiliado a más de 536 mil personas que no contaban con ningún servicio médico y ha brindado atención a más de 866 mil personas. Porque donde hay salud, hay futuro. Y gobernar con humanismo es defender ambos.
También el transporte público exigía orden y visión. En Ciudad Juárez rescatamos la línea 2 del BRT y pusimos en operación las tres rutas troncales del JuárezBus con más de 100 unidades nuevas. En la capital renovamos la línea troncal con más de 40 unidades del mejor modelo del mercado. El transporte es movilidad, pero también es dignidad diaria para quien trabaja y estudia.
La infraestructura ha seguido esa misma lógica silenciosa pero transformadora. Más de 1,800 proyectos consolidados en todo el estado. Este año desplegaremos la mayor inversión anual en infraestructura de nuestra historia: alrededor de cinco mil millones de pesos, cerca de mil millones en coordinación con los municipios. La infraestructura que cambia las vidas no siempre hace ruido, pero mueve regiones completas, conecta personas y activa economías.
Chihuahua es una tierra que crece en el desierto y que aprendió que cuando el agua no llega sola, hay que ir a buscarla. Por eso, quienes han intentado imponer una sola narrativa o concentrar un solo poder han encontrado aquí una sociedad que no se doblega. En Chihuahua se gobierna para evitar el dolor que puede evitarse y para llevar dignidad a quien más lo necesita. Se gobierna para cambiar vidas.
Aquí seguimos. De pie. Con rumbo. Porque lo mejor está por venir.
