México Rojo firmó un auténtico juegazo, mostrando carácter, concentración y un dominio total para quedarse con una victoria que se disfrutó de principio a fin. Desde la lomita, Luis Miranda tuvo una gran salida, trabajando con seguridad, controlando a la ofensiva rival y marcando el ritmo del encuentro con temple y calidad.
Y al ataque… ni hablar de Michel Wielansky. Simplemente encendido. Clutch, oportuno y determinante, siendo pieza clave en la producción de carreras y marcando diferencia cada vez que se paró en la caja de bateo.
Fue un triunfo completo: pitcheo sólido, defensa firme y bateo oportuno. De esos resultados que mandan mensaje y mantienen la emoción al máximo en el torneo. ¡México Rojo está haciendo ruido del bueno!
