El Cereso Estatal Número II, también llamado la “Peni Vieja”, se encuentra entre los centros penitenciarios más antiguos de Chihuahua. Este edificio posee un significativo valor histórico y ha presenciado diversos acontecimientos a lo largo del desarrollo de la ciudad. A pesar de estar ubicado en pleno centro, alberga a internos clasificados como de baja peligrosidad.
En Chihuahua existía una cárcel que fue construida a principios del siglo XVIII en un lugar de la calle que ahora se llama de “La Libertad”.
Debido al crecimiento de la población en la ciudad, las cárceles sobrepasaban la capacidad de resguardar a quienes infringían la ley.
Es por ello que surgió la idea de construir una Penitenciaría en Chihuahua, lo que fu expuesto en 1875 por el entonces gobernador del estado, Antonio Ochoa, sin embargo, la iniciativa no fue aprobada por el Congreso del Estado hasta 1891.
El proyecto demoró hasta que el coronel y gobernador Miguel Ahumada encargó la realización del estudio al ingeniero Alfredo Giles, quien llevó a cabo tanto el diseño como el presupuesto correspondiente.
Con el presupuesto aprobado, el gobernador Ahumada dio inicio a la obra. Sin embargo, su desarrollo fue limitado debido a los pocos recursos, lo que obligó a detenerla. Posteriormente, durante el mandato del gobernador interino Enrique C. Creel, los trabajos se retomaron con determinación, prolongándose por 18 meses hasta su inauguración el 16 de septiembre de 1908.
