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Hace una década, Jessica Luebbers no habría podido imaginar apoyar a Marco Rubio para presidente. Su agria campaña para frenar el avance de Donald Trump hacia la Casa Blanca en 2016 le dejó un sabor amargo. Pero mientras ella y cientos de otros simpatizantes de Trump se reunían esta semana a las afueras de Dallas en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés) para considerar el futuro del movimiento, Luebbers dijo que esperaba que el presidente le pasara la antorcha a su antiguo rival en 2028. “Estaba un poco escéptica cuando Trump eligió a Rubio (como secretario de Estado) pero, vaya,…
