La Autocrítica, el talón de aquiles del político en Chihuahua

En la política de Chihuahua, uno de los vacíos más evidentes (y a la vez más peligrosos), es la ausencia de autocrítica. No se trata solo de un ejercicio de humildad, sino de una herramienta indispensable para no perder el rumbo. Sin ella, los partidos y sus figuras terminan construyendo realidades paralelas donde todo parece ir bien, aunque en la calle la percepción sea completamente distinta.

La autocrítica implica reconocer errores, evaluar decisiones y, sobre todo, escuchar. Pero en la práctica, muchos actores políticos han optado por rodearse de voces que confirman sus propias ideas, anulando cualquier señal de alerta. Así, los diagnósticos internos se vuelven complacientes, las encuestas se interpretan a conveniencia y las derrotas, cuando llegan, se atribuyen a factores externos, nunca a fallas propias.

De cara al 2027, este fenómeno se vuelve especialmente delicado. Cuando un partido pierde la capacidad de cuestionarse, también pierde la sensibilidad para entender a la ciudadanía. Se desconecta de las demandas reales, de los problemas cotidianos y de los cambios en el ánimo social. En su lugar, prevalece una narrativa artificial que solo existe en oficinas, reuniones privadas y discursos cuidadosamente construidos.

La falta de autocrítica no solo afecta a quienes ejercen el poder, sino también a quienes aspiran a él. Precandidatos que se asumen competitivos sin serlo, estrategias que se repiten pese a haber fracasado, y estructuras que simulan fortaleza mientras se debilitan por dentro. Todo ello alimenta una burbuja política que tarde o temprano termina por romperse.

Chihuahua enfrenta un proceso electoral que exigirá claridad, conexión y credibilidad. Pero difícilmente podrán ofrecerlas aquellos que no han sido capaces de mirarse al espejo con honestidad. La autocrítica no debilita; al contrario, fortalece. Permite corregir, ajustar y evolucionar.

Ignorarla, en cambio, tiene un costo alto: perder la noción de la realidad. Y en política, quien pierde la realidad, pierde también la confianza de la gente. Y sin esa confianza, ningún proyecto por más estructura o recursos que tenga logra sostenerse.

Σλ

By Chihuahua es mi tierra

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