Ciudad de México / Washington.- El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance “Terry” Cole, volvió a escalar el tono de las declaraciones de la agencia antidrogas al asegurar que existe una “conexión mortal” entre los cárteles de la droga y el gobierno mexicano, y sostuvo que ambas estructuras “son lo mismo”, al referirse a la infiltración del crimen organizado en las instituciones públicas.
Las declaraciones fueron realizadas durante la Primera Cumbre Estados Unidos Libre de Fentanilo, donde el funcionario destacó que la lucha contra los cárteles mexicanos constituye la máxima prioridad de la DEA. En ese foro reconoció el trabajo de agentes federales, estatales y corporaciones internacionales por los recientes decomisos de drogas sintéticas y el desmantelamiento de redes criminales.
Durante su intervención, Cole afirmó que la estrategia estadounidense no solo está dirigida contra las organizaciones criminales, sino también contra quienes las financian, facilitan el lavado de dinero, suministran precursores químicos o, según dijo, mantienen vínculos desde el aparato gubernamental.
“Existe una conexión mortal entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano. Son lo mismo. Y en la DEA son nuestra prioridad número uno”, expresó el funcionario estadounidense.
Un discurso que viene endureciéndose
Las declaraciones no representan un hecho aislado. Desde que asumió la dirección de la DEA, Terry Cole ha sostenido una postura cada vez más severa hacia México.
En mayo pasado, durante una comparecencia ante el Senado estadounidense, aseguró que, tras décadas de trabajo en México, Colombia y Afganistán, no tenía dudas de que altos funcionarios mexicanos y organizaciones del narcotráfico habían colaborado durante años. En aquella ocasión advirtió que las investigaciones contra funcionarios presuntamente ligados al crimen organizado “apenas son el comienzo”.
Posteriormente, a finales de junio, la Embajada de Estados Unidos difundió un mensaje en el que Cole declaró que los cárteles mexicanos, particularmente los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, constituyen la prioridad número uno de la DEA dentro de la estrategia estadounidense contra el tráfico de fentanilo.
Crece la presión bilateral
Las nuevas declaraciones llegan en un momento de creciente tensión entre Washington y Ciudad de México en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
La administración estadounidense ha intensificado su estrategia contra las organizaciones criminales mexicanas y ha incrementado la presión para investigar presuntos vínculos entre funcionarios públicos y grupos delictivos, mientras el gobierno mexicano ha reiterado que cualquier señalamiento debe estar sustentado con pruebas y ha rechazado las generalizaciones sobre las instituciones del país.
Con estas declaraciones, Terry Cole endurece nuevamente el discurso de la DEA y coloca el combate a la corrupción vinculada con el narcotráfico como uno de los ejes centrales de la política antidrogas de Estados Unidos hacia México.
