KATMANDÚ.— Nepal enfrenta una de las emergencias más graves de los últimos años luego de las devastadoras inundaciones y corrientes de agua que golpearon amplias zonas del país y que han dejado un saldo creciente de víctimas y personas cuyo paradero continúa sin conocerse.
La cifra de desaparecidos se elevó a 1,924, de acuerdo con los últimos reportes de las autoridades, después de que se incorporaran al registro cientos de trabajadores de proyectos hidroeléctricos que resultaron afectados por las inundaciones.
El desastre ha provocado además cientos de muertes y dejado comunidades enteras aisladas, mientras los equipos de emergencia avanzan entre carreteras destruidas, puentes colapsados y zonas cubiertas por lodo y escombros.
Rescates en condiciones extremas
Las labores de búsqueda se concentran principalmente en las regiones más afectadas, donde equipos de seguridad y socorro intentan localizar a sobrevivientes y establecer el paradero de quienes permanecen desaparecidos.
La magnitud de los daños ha complicado las operaciones. Numerosas vías de comunicación quedaron inutilizadas y algunas comunidades permanecen incomunicadas, lo que dificulta tanto la llegada de ayuda como el traslado de personas heridas.
Entre los desaparecidos se encuentran trabajadores, residentes de las zonas afectadas y personas que se encontraban en áreas cercanas a los ríos y proyectos hidroeléctricos cuando se produjeron las inundaciones.
El Himalaya, nuevamente bajo alerta
La emergencia también ha encendido las alertas sobre los riesgos asociados al deshielo y a los lagos glaciares de la región del Himalaya.
Las autoridades mantienen vigilancia sobre cuerpos de agua situados en zonas montañosas ante el riesgo de nuevos desbordamientos que podrían generar corrientes capaces de alcanzar comunidades ubicadas río abajo.
El fenómeno vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de Nepal frente a los efectos del cambio climático y al acelerado deshielo de los glaciares, particularmente en las zonas montañosas donde se concentra una importante actividad hidroeléctrica y turística.
Mientras continúan las labores de rescate, la prioridad de las autoridades es encontrar a las personas que siguen desaparecidas y llevar asistencia a las comunidades que quedaron aisladas.
Con más de 1,900 personas aún sin localizar, Nepal enfrenta ahora una carrera contra el tiempo para evitar que el desastre se convierta en una tragedia todavía mayor.
