La Fiscalía investiga el feminicidio de la alumna española que estaba de intercambio en México sin haber resuelto los crímenes anteriores de Kimberly Ramos, Karol Toledo y Michelle Fuentes.
Desapareció Kimberly, estudiante de Contabilidad, y sus compañeros salieron a marchar. El día que la encontraron, muerta, en un polígono de Cuernavaca, fue el mismo que supieron que había desaparecido Karol, estudiante de Enfermería. Las manifestaciones rodearon a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Hallaron el cuerpo de Karol justo antes del 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, y el terror se apoderó de esta universidad del centro de México: “No sabíamos que estudiar te costaba la vida”, reclamaron las alumnas. Pese al escrutinio, en mayo desapareció Michelle, una estudiante de bachillerato de la misma casa de estudios. Tenía 15 años y la encontraron sin vida. En México, el rastro del feminicidio es largo, pero a ratos se olvida. Este sábado mataron a Claudia Tacoronte, una estudiante española que estaba de intercambio en Morelos y volvía esa noche de asistir a un encuentro de plantas medicinales. Mataron a Claudia y regresaron los crímenes de Kimberly, Karol y Michelle: en solo siete meses, cuatro estudiantes han sido asesinadas.
En la Universidad Autónoma del Estado de Morelos estudian unos 40.000 alumnos, repartidos por una veintena de sedes a lo largo del Estado. Morelos es una entidad pequeña, vecina de Ciudad de México, que mantiene la segunda tasa de homicidios de mujeres más alta de México. Hasta julio de este año, 69 de ellas habían sido asesinadas, según los datos oficiales de la Secretaría de Seguridad mexicana. Entre esas cifras se incluyen los casos de las estudiantes de la UAEM.
La última vez que vieron a Kimberly Ramos, de 18 años, fue el 20 de febrero en las inmediaciones del campus de Chamilpa, en Cuernavaca, el más grande de la universidad. En la sede de la capital del Estado estudian casi la mitad de todos los alumnos de la UAEM. La desaparición durante 11 días de la joven cimbró a los estudiantes, que cerraron los accesos al campus, ocuparon la rectoría y obligaron a que se suspendieran las clases presenciales. Presionaron hasta que la Fiscalía confirmó que había encontrado su cuerpo en un polígono a las afueras de Cuernavaca. Fue detenido otro alumno de la universidad, Jared Alejandro N, en cuya casa encontraron el bolso y la identificación de Kimberly. Tras ese primer crimen, la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, afirmó que la universidad iba a tener “todo el apoyo solidario para fortalecer el programa de seguridad que tiene”.
Sin embargo, a 40 kilómetros de ahí, en Mazatepec, ese día se llevaron a Karol Toledo, también de 18 años. Sus compañeros salieron vestidos de blanco para exigir que la localizaran. La familia de la joven fue a la facultad a agradecérselo: “Somos los papás de Karol, no saben por lo que estamos pasando y el dolor tan inmenso que tenemos. Agradecemos su apoyo y espero que nos disculpen por no poder estar con ustedes, tenemos que estar en apoyo con la fiscalía”. “No están solos”, respondieron los universitarios. Horas después, el cuerpo de Karol apareció en Coatetelco, a cinco kilómetros de donde había desaparecido. “No existen palabras que alcancen a expresar el dolor de nuestra comunidad”, fue el posicionamiento de la Universidad de Morelos.

No hubo entonces ni después detenciones por el crimen de Karol Toledo, tampoco avances públicos de la investigación. Y así, el 24 de mayo se sumó otro nombre: Michelle Itzayana Fuentes Calderón, estudiante de preparatoria, desapareció en Yautepec. Su madre, también académica de la UAEM, explicó que había salido a medio día a comprar unas cartulinas y no había regresado. El 2 de junio encontraron su cuerpo en Tepoztlán, un municipio muy turístico, situado a unos 50 kilómetros. La Fiscalía de Morelos volvió a salir a asegurar que se esclarecerían los hechos. No lo hicieron.
A pesar de estas noticias, la Universidad de Granada organizó un intercambio con la Universidad de Morelos. Hace un mes que Claudia Tacoronte, de 21 años y estudiante de Educación Infantil, llegó a Cuautla. Este sábado, Claudia asistió a la inauguración de la Feria de Plantas Medicinales, un evento de charlas y talleres alrededor de la medicina tradicional. Al terminar, alrededor de las 23.00 horas, fue asaltada con una navaja. Trató de refugiarse en la Casa de la Cultura, pero el agresor también ingresó, según recogen medios locales. Murió a causa de las heridas y su asesinato ha estremecido a España. Tanto que la Universidad de Granada ha cancelado la llegada de otros tres estudiantes españoles a Morelos ante la situación.
El portavoz de la universidad española ha afirmado que la institución desconocía el asesinato de las otras tres alumnas y sostiene que nadie de Morelos informó de los feminicidios. El convenio de intercambio entre ambos centros empezó en 2023, pero la relación con el campus mexicano era hasta el momento muy escasa, según la sede española. En estos momentos hay 15 estudiantes de la Universidad de Granada de estancia en México y “la mayoría”, afirma el portavoz, han optado por continuar en el país pese a la oferta encima de la mesa para volver a España.
Ante el crimen han vuelto a salir la rectora de la UAEM, Viridiana Aydeé León, y la gobernadora, Margarita González. “La Universidad Autónoma del Estado de Morelos expresa su profunda indignación y se une a la pena que embarga a la familia de Claudia Tacoronte”, se lee en el comunicado de la rectora: “Se activaron los protocolos y mecanismos institucionales correspondientes para mantener abiertos los canales de comunicación y atención con la familia, a través de la Universidad de Granada y con las autoridades consulares españolas”. El canciller español, José Manuel Albares, ha afirmado: “Queremos esclarecer los hechos hasta el final”.
