La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, rechazó una reforma electoral centralista, defendió el conteo local de votos y pidió participación estatal, objetando el carácter centralista de la reforma electoral y exigió que los institutos locales no desaparezcan y conserven la facultad de contar los votos.
Maru Campos señaló que ese control y filtro local es esencial para la democracia y afirmó: «Necesitamos estos organismos locales, institutos electorales, para que cuenten los votos, eso es importante para la democracia».
La mandataria recordó la lucha de los años ochenta por la credencial para votar con fotografía y por el reconocimiento del voto chihuahuense. Rechazó que decisiones electorales se determinaran desde la Ciudad de México y afirmó que «no queremos que nadie decida por nosotros», por lo que pidió participación estatal.
