El Gobierno del Estado encendió las alarmas ante el creciente desabasto de gasolina que comienza a afectar distintas regiones de Chihuahua, situación que ya genera preocupación entre empresarios, transportistas y ciudadanos por las posibles consecuencias económicas y sociales.
El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, lanzó una advertencia contundente al señalar que Chihuahua podría enfrentar un “colapso total” si no se garantiza de inmediato el suministro de combustibles por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Gobierno Federal.
“Somos el estado más grande de la República. Sin combustibles se colapsa la economía, el intercambio comercial y la vida cotidiana”, declaró el funcionario estatal al referirse a la dependencia que tiene Chihuahua del transporte carretero para mover mercancías, personas e insumos en más de 250 mil kilómetros cuadrados de territorio.
Las declaraciones surgieron luego de múltiples reportes sobre estaciones con suministro limitado, bombas cerradas y largas filas de automovilistas en distintos puntos de la capital y otras ciudades del estado.
De la Peña cuestionó además los resultados de las inversiones federales en infraestructura energética, particularmente la refinería Olmeca en Dos Bocas y la compra de Deer Park, en Texas, proyectos que fueron presentados como la solución para alcanzar la autosuficiencia energética nacional.
“Nos dijeron que con esas inversiones no volveríamos a enfrentar estos problemas. Si hoy se habla de desabasto, entonces alguien no hizo bien las cuentas”, expresó.
De acuerdo con reportes difundidos por medios estatales, el problema podría estar relacionado con conflictos logísticos y retrasos en la distribución de combustible por parte de Pemex y empresas transportistas, aunque hasta el momento no existe una postura oficial detallada sobre el origen de la escasez.
El líder transportista Francisco “El Güero” Lozoya reconoció que, aunque el servicio público continúa operando, varias rutas urbanas ya enfrentan presión debido a la dificultad para conseguir combustible, situación que podría agravarse en caso de prolongarse la crisis.
Sectores empresariales también manifestaron preocupación por el impacto que tendría un desabasto prolongado en cadenas de suministro, actividades industriales y transporte de mercancías, especialmente en una entidad clave para el comercio fronterizo y la exportación.
La administración estatal insistió en que el problema trasciende lo político y afecta directamente a miles de familias chihuahuenses, pues la falta de combustible compromete desde el traslado diario de trabajadores hasta la distribución de alimentos y servicios esenciales.
Mientras tanto, automovilistas continúan recorriendo diferentes estaciones en busca de gasolina, en medio de una creciente incertidumbre sobre cuánto tiempo podría mantenerse la problemática.
Las advertencias del Gobierno estatal han sido retomadas por distintos medios de Chihuahua, los cuales coinciden en que el desabasto podría impactar severamente al transporte, al comercio y a la movilidad regional si no se atiende en las próximas horas.
