Los Enemigos de Casa

En política existe una regla tan vieja como vigente: los adversarios de enfrente son peligrosos, pero los que alguna vez estuvieron dentro suelen ser más efectivos.

En Chihuahua, la gobernadora Maru Campos enfrenta diariamente los embates de Morena. Es natural. Se trata del partido en el poder a nivel federal y del principal competidor electoral del PAN rumbo a 2027. Sin embargo, concentrar toda la atención en esa confrontación sería ignorar un fenómeno que cada vez resulta más evidente dentro de la política estatal.

Los ataques más persistentes contra el actual gobierno no siempre provienen de Morena. En muchos casos nacen de personajes que durante años militaron en el PAN, construyeron carreras bajo sus siglas y hoy parecen más interesados en debilitar a la administración estatal que en enfrentar a quienes realmente buscan arrebatarle a Chihuahua el rumbo político de los últimos años.

El caso más visible es el grupo político identificado con el exgobernador Javier Corral. Lo que alguna vez fue una corriente interna panista terminó convirtiéndose en una oposición permanente al proyecto encabezado por Maru Campos, una oposición que encuentra en cada coyuntura una oportunidad para cuestionar, desacreditar o desgastar al gobierno estatal.

Pero detrás de esa confrontación existe algo más profundo.

La disputa ya no es solamente contra la gobernadora.

También tiene nombre y apellido: Santiago de la Peña.

Y tampoco es casualidad.

En política nadie desperdicia tiempo atacando a quien considera irrelevante. Los golpes suelen dirigirse hacia quien comienza a crecer, hacia quien aparece cada vez con más frecuencia en las encuestas, hacia quien se posiciona como una figura competitiva para el futuro.

Hoy, Santiago de la Peña reúne varias de esas condiciones.

Su cercanía con Maru Campos, su papel como operador político y responsable de la gobernabilidad del estado, así como su creciente presencia en la conversación pública rumbo a la candidatura del PAN para la alcaldía de Chihuahua, lo han convertido en un objetivo prioritario para quienes buscan influir en la sucesión política.

Por eso resulta revelador observar la naturaleza de los ataques.

En lugar de debatir sus resultados como servidor público, algunos de sus críticos prefieren insistir en un argumento repetitivo: su pasado priista.

Como si la política moderna pudiera seguir reduciéndose a una credencial de militancia.

Como si el color de un partido fuera más importante que la capacidad, la experiencia, la preparación profesional, la honestidad o los resultados.

La realidad es que Chihuahua enfrenta una nueva etapa política. Los ciudadanos son cada vez menos receptivos a los discursos construidos únicamente sobre lealtades partidistas. La sociedad exige perfiles capaces de resolver problemas, construir acuerdos y generar resultados.

Y es precisamente ahí donde Santiago de la Peña ha logrado construir una reputación que incomoda a muchos.

Su trayectoria pública se ha caracterizado por el trabajo institucional, el diálogo político y la ausencia de escándalos que manchen su desempeño. Su crecimiento no se explica por estridencias ni por confrontaciones permanentes, sino por una carrera construida desde la responsabilidad pública y el cumplimiento de tareas complejas dentro del gobierno estatal.

Quizá por eso algunos sectores siguen observando su pasado, mientras muchos ciudadanos observan su presente.

Porque la discusión de fondo ya no es quién tiene más años de militancia panista.

La verdadera discusión es quién tiene mayores posibilidades de representar un proyecto competitivo en 2027.

Y ahí es donde algunos comienzan a sentirse incómodos.

Durante décadas, la política mexicana funcionó bajo la lógica de que la antigüedad dentro de un partido era suficiente para reclamar candidaturas y espacios de poder. Sin embargo, los tiempos han cambiado.

El adversario electoral no preguntará cuántos años tiene alguien portando una camiseta partidista.

Preguntará por resultados.

Los ciudadanos no votarán por certificados de pureza ideológica.

Votarán por perfiles.

Por capacidad.

Por experiencia.

Por liderazgo.

Por confianza.

Y bajo esos criterios, la figura de Santiago de la Peña comienza a destacar dentro del escenario político estatal.

La paradoja es evidente. Mientras Morena prepara su estrategia para competir en 2027, algunos ex panistas parecen concentrar buena parte de sus esfuerzos en combatir a un perfil que forma parte del propio proyecto político que gobierna Chihuahua.

La historia demuestra que muchos proyectos políticos no son derrotados por sus enemigos externos. Terminan debilitados por divisiones internas, por agendas personales y por la incapacidad de reconocer cuándo el interés colectivo debe estar por encima de las rivalidades del pasado.

Por eso, el desafío para Maru Campos no consiste únicamente en enfrentar a Morena.

También consiste en contener el fuego amigo de quienes conocen perfectamente las entrañas del sistema político porque alguna vez formaron parte de él.

Y quizá esa sea la señal más clara de todas.

Cuando los ataques se concentran más en Santiago de la Peña que en los adversarios de enfrente, cuando las descalificaciones se enfocan más en su origen partidista que en su desempeño público, cuando el objetivo parece ser frenar su crecimiento político antes que fortalecer una alternativa propia, surge una pregunta inevitable.

Si realmente no representa una amenaza política, ¿por qué le dedican tanto esfuerzo?

Porque en política existe otra regla que rara vez falla.

Los ataques más intensos suelen reservarse para quienes empiezan a ser vistos como el relevo.

Eso, probablemente, explica mucho de lo que hoy ocurre en Chihuahua.

Y quizás la conclusión más simple sea también la más contundente: cuando Javier Corral se convierte en el principal opositor de un proyecto político, termina ofreciendo sin proponérselo el mejor argumento de un Chihuahuense para respaldarlo.

Σλ

By Chihuahua es mi tierra

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

  • Llegó la tregua mundialista

  • Morena frente al espejo: Coahuila y el principio del desgaste

  • AMLO vuelve al ruedo: señales de alarma en la 4T

  • ¡Pruebas, pruebas!… y se les acaba el tiempo