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Jun
Por meses, quizás años, México ha vivido atrapado en una conversación pública dominada por la violencia, la inseguridad, los escándalos de corrupción, los señalamientos de vínculos entre políticos y grupos criminales, y una creciente polarización política que parece no tener fin. Sin embargo, algo está por ocurrir que tiene la capacidad de cambiarlo todo, al menos temporalmente: el Mundial de Futbol de 2026. Y no, no porque el torneo vaya a resolver los problemas nacionales. Tampoco porque los mexicanos vayamos a despertar mágicamente en un país distinto. La verdadera transformación ocurrirá en el terreno de la atención pública. Ha llegado…
