15
Feb
Por un instante, el reloj marca las 12 del mediodía y algo no encaja. No hay previas televisivas, no hay paneles de analistas desmenuzando estadísticas, no hay discusiones sobre lesiones de último momento. Es el primer domingo del año sin National Football League… y se siente. Durante casi cinco meses, la NFL impone una rutina casi religiosa. Los domingos se convierten en ritual: reuniones familiares, carnes asadas, jerseys puestos desde temprano y una conversación permanente que gira entre yardas, intercepciones y fantasía deportiva. En ciudades de México, donde la afición ha crecido de forma exponencial, la liga no es solo…
