Los números ya hablaron; ahora falta que algunos los escuchen..

Hay momentos en política en los que ya no hacen falta demasiadas interpretaciones.

Basta con mirar los números.

Y hoy, lunes 17 de agosto, los números más recientes disponibles dentro del PAN de Chihuahua están colocando a Santiago De la Peña en el primer lugar de la carrera por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua.

No es una sola encuesta.

Son tres mediciones recientes que coinciden en lo esencial.

GobernArte, cuyo levantamiento se realizó entre el 5 y el 10 de agosto, coloca a De la Peña con 30.4%, seguido por César Jáuregui con 25.1% y María Angélica Granados con 22.3%.

Massive Caller coloca a Santiago en 24.2%, contra 20.1% de Jáuregui y 18.3% de Manque Granados.

Y SRC también pone a De la Peña arriba, con 25.1%, seguido por Manque Granados con 21% y Jáuregui con 19.2%.

Tres mediciones.

Tres fotografías diferentes.

Un mismo liderazgo.

Santiago De la Peña.

Y esto cambia completamente la conversación.

Porque mientras los números se mueven, hay quienes siguen empeñados en mantener a César Jáuregui como si su candidatura fuera una especie de asignatura pendiente que el PAN tuviera obligación de resolver a su favor.

Y ahí es donde vale la pena detenerse.

El problema ya no es quién quiere ser candidato

Que César Jáuregui quiera ser candidato es perfectamente conocido.

Se registró.

Ha recorrido colonias.

Ha sostenido reuniones con distintos sectores.

Ha mantenido actividad política.

Y alrededor de él existe un grupo que continúa impulsando su proyecto.

Ahí aparecen Félix Arturo Martínez Adriano, Isaac Díaz y Juan Blanco, quienes han mostrado públicamente cercanía y respaldo al exfiscal.

Eso es parte de la competencia interna.

Hasta ahí, nada extraordinario.

El problema comienza cuando el respaldo de un grupo pretende convertirse en una especie de argumento para que el partido ignore una tendencia que hoy ya aparece en varias mediciones.

Porque el PAN no puede elegir candidato con base en quién tiene los amigos más insistentes.

Tiene que elegir pensando en quién puede ganar.

Y hoy los números dicen que Santiago está adelante.

Tres encuestas no son casualidad

Aquí hay que hacer una precisión importante.

Una encuesta jamás es una elección.

Eso sería absurdo.

Pero tampoco se puede hacer como que las encuestas no existen cuando NO favorecen el resultado que uno quiere.

La medición de GobernArte tiene una muestra de 500 entrevistas en Chihuahua capital y fue levantada apenas entre el 5 y el 10 de agosto. Santiago obtiene 30.4% y Jáuregui 25.1%.

Massive Caller vuelve a colocar a Santiago arriba.

Y SRC hace exactamente lo mismo.

Entonces la pregunta ya no es si De la Peña tuvo una buena encuesta.

La pregunta es:

¿Por qué aparece arriba en todas las mediciones recientes que están circulando?

Eso es lo que los equipos políticos deberían estar analizando.

No ignorándolo.

El PAN tampoco está obligado a premiar una aspiración

Hay algo elemental que algunos parecen olvidar.

Un aspirante puede tener simpatizantes.

Puede tener operadores.

Puede tener amigos.

Puede tener estructura.

Puede hacer eventos.

Puede registrarse.

Pero ninguna de esas cosas convierte automáticamente una aspiración en candidatura.

La candidatura pertenece al partido.

Y el partido tendrá que determinar cuál es la mejor carta para ganar Chihuahua capital.

No cuál grupo presiona más.

No cuál aspirante tiene más fotografías.

No quién consigue más porras.

Quién puede ganar.

Y en este momento, los números favorecen a Santiago De la Peña.

__________

El mensaje de Maru Campos durante la sesión del Consejo Estatal del PAN tampoco puede perderse de vista.

La gobernadora dijo que en Acción Nacional “no hay cabida para ambiciones personales” y que el partido llegará unido a 2027. También señaló que el PAN no tiene deudas con ningún proyecto individual.

No mencionó a César.

No mencionó a Santiago.

No señaló a ningún grupo.

Pero estableció una regla política que tendría que aplicarse a todos:

primero el partido.

Y aquí viene la parte interesante.

Hoy, un día después de aquel encuentro, Maru tuvo que aclarar la fotografía en la que aparece levantando la mano de Santiago De la Peña.

La explicación fue muy puntual: aseguró que hizo lo mismo con otros aspirantes presentes y que, si César Jáuregui hubiera acudido, también le habría levantado la mano.

Eso elimina una interpretación apresurada:

la fotografía no puede utilizarse como prueba de que Maru ya decidió que Santiago será el candidato.

Pero tampoco cambia el otro dato:

Santiago está arriba en las encuestas recientes.

Y eso sí es un hecho.

__________

Por eso el llamado debería ser para todos los equipos.

Incluido el que impulsa a Jáuregui.

Félix Martínez.

Isaac Díaz.

Juan Blanco.

Si consideran que César es la mejor opción, están en libertad de defenderlo.

Pero la política también exige saber leer el momento.

Y hoy el momento dice que Santiago De la Peña tiene ventaja.

Entonces la pregunta para quienes continúan empujando la candidatura de Jáuregui es sencilla:

¿Están intentando remontar una contienda o están intentando impedir que se consolide el liderazgo de otro aspirante?

Porque son dos cosas diferentes.

Una es competir.

La otra es aferrarse.

Y cuando un proyecto comienza a necesitar cada vez más presión política para sostenerse, quizá sea momento de revisar la estrategia.

__________

Hay otro asunto que no puede ignorarse.

César dejó la Fiscalía General del Estado en abril, después de los hechos ocurridos en la Sierra y en medio de una controversia que posteriormente derivó en investigaciones federales. La FGR informó en junio que Jáuregui había aportado información relevante para el avance de la investigación.

No se trata aquí de prejuzgar responsabilidades.

Pero sí de reconocer una realidad electoral:

ese episodio sería utilizado por los adversarios si Jáuregui llegara a la candidatura.

Eso es inevitable.

Y el PAN tendrá que valorar no solamente quién puede ganar una encuesta interna, sino quién puede enfrentar una campaña completa con el menor número de flancos.

La elección de Chihuahua capital será demasiado importante como para tomar decisiones solamente por simpatías internas.

Y mientras unos pelean, el partido prepara la elección

__________

El PAN ya está trabajando en lineamientos para aspirantes y en la preparación de estructuras electorales rumbo a 2027.

Es decir, la discusión ya no puede limitarse a una candidatura.

El partido está preparando una elección completa.

Y una elección completa necesita coordinación.

Territorio.

Estructura.

Unidad.

Y una sola estrategia.

Por eso sería muy peligroso que las aspiraciones personales terminaran convirtiéndose en una guerra interna.

Morena no necesitaría hacer demasiado.

Le bastaría con observar.

__________

También siguen circulando versiones sobre una supuesta influencia de Cruz Pérez Cuéllar en la disputa interna del PAN.

Aquí hay que ser responsables.

No existe evidencia pública que permita afirmar que Cruz esté operando la candidatura de Jáuregui.

Y el propio alcalde de Juárez negó haberse reunido con Jáuregui o con Rafa Loera y calificó esas versiones como parte de una guerra interna.

Por tanto, no hay que convertir un rumor en una acusación.

Pero sí existe una pregunta política perfectamente válida:

¿A quién beneficia que el PAN se divida?

Cruz conoce al PAN.

Hoy es uno de los principales aspirantes de Morena a la gubernatura.

Y cualquier fractura del blanquiazul sería, evidentemente, una ventaja para sus adversarios.

No hace falta una conspiración.

La lógica electoral basta.

Y ahora aparece el verdadero problema

El problema para el grupo que impulsa a César no es que Santiago tenga una fotografía con Maru.

La propia gobernadora ya explicó que habría hecho lo mismo con cualquier aspirante presente.

Tampoco es que César no tenga seguidores.

Los tiene.

Ni que no pueda competir.

Puede hacerlo.

El problema es mucho más sencillo:

hoy no está arriba en las encuestas recientes.

Y si el PAN utiliza mediciones como parte de su proceso de definición, será muy difícil argumentar que los números deben ignorarse cuando colocan a otro aspirante en primer lugar.

Ahí está el verdadero reto.

La política también consiste en saber leer

En política hay quienes creen que insistir siempre es sinónimo de fortaleza.

No necesariamente.

A veces insistir demasiado termina demostrando exactamente lo contrario.

Un buen político sabe cuándo avanzar.

Sabe cuándo esperar.

Sabe cuándo negociar.

Y sabe cuándo aceptar que el tablero cambió.

Hoy el tablero cambió.

Durante meses, César aparecía arriba en algunas mediciones.

Incluso una encuesta de Vernier levantada en julio lo colocaba en primer lugar con 22.8%, seguido por Rafa Loera y Manque Granados, mientras Santiago registraba 14.9%.

Eso explica por qué su grupo tomó fuerza.

Pero esa fotografía quedó atrás.

Ahora las mediciones recientes muestran otra realidad.

Santiago pasó al frente.

Y quien no quiera reconocerlo corre el riesgo de estar operando con el mapa equivocado.

__________

Ahora viene lo importante.

La candidatura todavía no está definida.

Y sería igualmente equivocado afirmar que Santiago ya es candidato.

No lo es.

Maru tampoco lo ha dicho.

Hoy incluso aclaró que su gesto de levantarle la mano no fue un respaldo exclusivo.

Pero sí hay una tendencia.

Y esa tendencia favorece a De la Peña.

La verdadera prueba será cuando llegue la decisión.

Ahí veremos qué hacen los grupos.

Porque apoyar a un aspirante cuando va arriba es sencillo.

Lo complicado es aceptar una decisión cuando no coincide con las preferencias personales.

Ésa será la verdadera prueba de institucionalidad.

__________

Por eso, quizá llegó el momento de dejar de discutir quién tiene más operadores y comenzar a discutir quién tiene más posibilidades reales de ganar.

Y hoy, con la información disponible al 17 de agosto, Santiago De la Peña lleva la delantera.

No por una fotografía.

No porque Maru le haya levantado la mano.

No porque alguien haya decidido ya la candidatura.

Por los números.

Y eso obliga a todos a replantear estrategias.

A quienes apoyan a Santiago, a no confiarse.

A quienes respaldan a César, a entender que el escenario cambió.

Y a la dirigencia panista, a no permitir que ninguna aspiración individual se coloque por encima del objetivo colectivo.

Porque Maru ya puso la regla:

el PAN no tiene deudas con proyectos personales.

Ahora falta saber quién tendrá la madurez política para entenderla.

Porque 2027 no se va a ganar con una guerra entre panistas.

Se va a ganar con el candidato que logre convertir la ventaja interna en unidad, estructura y votos.

Y hoy, al menos en las encuestas más recientes, ese nombre es Santiago De la Peña.

Lo demás todavía está por escribirse.

JSL

By Chihuahua es mi tierra

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