El senador sinaloense se declara independiente tras perder el respaldo de la bancada; rechaza los señalamientos en su contra y mantiene su defensa de la Cuarta Transformación
Ciudad de México.— La crisis política que sacude a Morena en Sinaloa ya alcanzó de lleno al Senado de la República. Enrique Inzunza Cázarez anunció este miércoles su separación del grupo parlamentario de Morena, aunque decidió conservar su escaño y continuar ejerciendo como senador independiente.
La decisión ocurre apenas unos días después de que Rubén Rocha Moya solicitara nuevamente licencia a la gubernatura de Sinaloa, en medio de la presión política generada por los cuestionamientos sobre su administración y los señalamientos formulados por autoridades estadounidenses contra integrantes de su círculo político.
Inzunza, quien fue secretario general de Gobierno durante la administración de Rocha Moya y uno de sus colaboradores más cercanos, había enfrentado durante meses una creciente presión para separarse temporalmente del cargo mientras se desarrollan las investigaciones relacionadas con las acusaciones estadounidenses.
La propia dirigencia de Morena tomó distancia del legislador. Ariadna Montiel consideró que debió solicitar licencia para facilitar las investigaciones, mientras que la nueva coordinadora de Morena en Sinaloa, Imelda Castro, también sostuvo que lo congruente habría sido apartarse temporalmente del Senado.
Sale de Morena, pero no del Senado
En una carta dirigida al coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, Inzunza explicó que su separación de la bancada responde, según afirmó, a una decisión personal y a su intención de ejercer el cargo de manera independiente.
El legislador rechazó nuevamente las acusaciones en su contra y aseguró que durante los últimos meses ha sido objeto de una campaña de calumnias. También sostuvo que las imputaciones formuladas desde Estados Unidos carecen de pruebas y calificó el proceso como una forma de persecución política.
Sin embargo, su decisión tiene una consecuencia política evidente: Inzunza pierde el respaldo de la bancada morenista, pero conserva el escaño y el fuero constitucional que lleva aparejado el cargo de senador.
El rochismo comienza a desmoronarse
La salida de Inzunza representa uno de los primeros efectos visibles de la ruptura entre Morena y el grupo político que encabezó Rocha Moya en Sinaloa.
El senador fue una pieza central de aquella administración y durante su etapa como secretario general de Gobierno ocupó una posición estratégica en la operación política del gobierno estatal. Ahora, con Rocha Moya fuera temporalmente del poder y con Morena tomando distancia de ambos personajes, el escenario es completamente distinto.
La separación también exhibe una contradicción política: mientras Inzunza asegura mantener sus convicciones con la Cuarta Transformación, Morena ha optado por marcar distancia de él.
El propio senador argumentó que no pretende proporcionar elementos para que sus adversarios utilicen su caso para cuestionar al movimiento político que representa la 4T.
Chihuahua vuelve a aparecer en el conflicto
En su posicionamiento, Inzunza volvió a mencionar a Chihuahua y a la gobernadora María Eugenia Campos, al reiterar sus acusaciones sobre la presunta participación de agentes de la CIA en un operativo de seguridad en la entidad.
El legislador recordó que desde el Senado encabezó cuestionamientos sobre ese asunto y vinculó esas denuncias con la ofensiva política que, según él, se ha desplegado en su contra. Las acusaciones contra la gobernadora han sido planteadas por Inzunza, no constituyen por sí mismas una prueba de los hechos que señala.
Un nuevo escenario
La salida de Inzunza no significa el final de su carrera política ni su salida del Senado. Por el contrario, el sinaloense permanecerá en el Congreso como legislador independiente, mientras continúan las investigaciones y el debate político alrededor de su nombre.
Pero el mensaje político es difícil de ignorar: uno de los hombres más cercanos a Rubén Rocha Moya ya no cuenta con el respaldo de la bancada que lo llevó al Senado.
La crisis de Sinaloa, que comenzó como un problema alrededor de la continuidad de Rocha Moya, ahora amenaza con convertirse en un proceso de depuración política dentro de Morena. Y la decisión de Inzunza puede ser apenas uno de los primeros capítulos de un reacomodo que todavía está lejos de concluir.
