El aumento del salario mínimo se convirtió en uno de los principales argumentos económicos presentados por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su Segundo Informe de Gobierno, al destacar que el ingreso mínimo pasó de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a 9 mil 282 pesos en 2026, un crecimiento de 154 por ciento en términos reales.
Sheinbaum calificó este proceso como una “primavera laboral” y sostuvo que la recuperación del poder adquisitivo representa uno de los principales cambios impulsados por los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Las cifras oficiales confirman que para 2026 el salario mínimo general quedó establecido en 315.04 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte alcanzó 440.87 pesos diarios.
Y aquí Chihuahua tiene un capítulo particular.
No todo el estado pertenece a la Zona Libre de la Frontera Norte. En Chihuahua, los municipios incluidos en esta región son Janos, Ascensión, Juárez, Práxedis G. Guerrero, Guadalupe, Coyame del Sotol, Ojinaga y Manuel Benavides. En ellos, el salario mínimo mensual de referencia para 2026 alcanza aproximadamente 13 mil 410 pesos.
Para el resto de los municipios chihuahuenses aplica el salario mínimo general.
Más dinero, pero también más presión sobre la economía
El incremento salarial representa una recuperación importante frente a los niveles de 2018. Sin embargo, la discusión no termina con saber cuánto gana un trabajador, sino con determinar cuánto puede comprar con ese dinero.
La propia administración federal señala que el salario mínimo general de 2026 permite cubrir alrededor de dos canastas básicas, mientras que en la frontera norte el ingreso mínimo es mayor debido al régimen salarial especial.
Para las familias chihuahuenses, particularmente aquellas que enfrentan gastos de vivienda, transporte, alimentación, servicios y educación, el verdadero indicador será el poder adquisitivo que quede después de cubrir las necesidades esenciales.
Sheinbaum también destacó que el salario promedio de la economía formal llegó a 20 mil 212 pesos mensuales, además de señalar que la pobreza laboral se encuentra en su nivel más bajo desde 2005.
El siguiente paso: trabajar menos horas
El segundo gran componente de la agenda laboral será la reducción de la jornada de trabajo.
La reforma aprobada contempla una disminución progresiva hasta alcanzar 40 horas semanales en 2030, un cambio que modificará de manera importante la relación entre trabajadores y empresas.
A ello se suma la incorporación de trabajadores de plataformas digitales a los esquemas de seguridad social y el acceso al reparto de utilidades.
El mensaje presidencial es claro: no solamente se busca que los trabajadores ganen más, sino que tengan mayores derechos y mejores condiciones laborales.
El reto para Chihuahua
El aumento salarial es una noticia positiva para millones de trabajadores, pero también representa un desafío para las empresas, particularmente para las pequeñas y medianas.
El punto de equilibrio estará en conseguir que mejores salarios no terminen trasladándose completamente a precios más altos, y que las empresas puedan absorber los costos laborales sin perder empleos o competitividad.
En Chihuahua, una entidad con una economía estrechamente vinculada a la industria manufacturera, al comercio y a la actividad fronteriza, el comportamiento de los salarios tendrá además un impacto directo en el consumo y en la capacidad de las familias para mejorar su nivel de vida.
El Gobierno federal presume una recuperación histórica del salario mínimo.
Ahora viene la parte que realmente importa para los trabajadores: que ese aumento se traduzca en una mejor vida cotidiana y no solamente en una cifra más grande en el recibo de nómina.
