La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, respondió con tono político a los señalamientos del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, al considerar que sus declaraciones sobre supuesta corrupción en el Gobierno del Estado forman parte de una estrategia de posicionamiento rumbo al proceso electoral de 2027.
Desde Palacio de Gobierno, la mandataria estatal dejó claro que no entrará al terreno de confrontación que, a su juicio, intenta provocar el edil juarense, a quien acusó de buscar reflectores políticos a partir de un discurso de ataque.
“No merece ni siquiera contestar absolutamente nada, se quiere subir de nosotros, a ver si puede”, expresó, en una declaración que más que evasiva, marca una línea de contención frente a lo que en el entorno estatal ya se percibe como el arranque no oficial de la contienda por la gubernatura.

El trasfondo político se acentuó luego del evento realizado el pasado 21 de marzo en la capital del estado, donde Pérez Cuéllar, arropado por su estructura política, no solo dejó ver abiertamente sus aspiraciones, sino que utilizó el tema de la corrupción como eje discursivo para contrastarse con la actual administración encabezada por Maria Eugenia Campos.
En este contexto, la postura de la gobernadora también puede interpretarse como un intento de no legitimar el discurso del alcalde, evitando engancharse en un intercambio que podría beneficiar mediáticamente a su adversario. Sin embargo, el mensaje implícito es claro: el Gobierno del Estado no será plataforma para campañas adelantadas.
Así, el escenario político en Chihuahua comienza a tensarse con miras al 2027, donde las narrativas de combate a la corrupción, la continuidad de proyectos y el control de la agenda pública se perfilan como los principales ejes de confrontación entre los actores que buscan disputar el poder estatal.
