Guadalajara, Jal. La fiesta del Mundial 2026 sigue regalando imágenes que trascienden el terreno de juego. Esta vez, el protagonista fue el chihuahuense Héctor “Caramelo” Chávez, considerado el aficionado más emblemático de la Selección Mexicana, quien acaparó la atención de la selección de España antes de su compromiso frente a Uruguay.
A su llegada al Estadio Guadalajara, varios integrantes de La Roja saludaron y convivieron con “Caramelo”, quien, como ha ocurrido en prácticamente todas las Copas del Mundo desde México 1986, se hizo presente con su inseparable sombrero de charro, el sarape tricolor y la bandera mexicana que lo han convertido en uno de los rostros más conocidos del futbol internacional. La convivencia fue captada por medios españoles y mexicanos, que destacaron la simpatía con la que el aficionado mexicano fue recibido por los jugadores europeos.
La escena refleja el ambiente que se vive en Guadalajara, una de las sedes que más ha sorprendido durante la Copa del Mundo. Miles de aficionados de distintas nacionalidades han convertido las calles, plazas y alrededores del estadio en una auténtica fiesta multicultural, donde las camisetas de diferentes selecciones conviven con los colores verde, blanco y rojo de la afición mexicana.
Para “Caramelo”, originario de Chihuahua, el reconocimiento internacional no es nuevo. Durante décadas ha acompañado al Tricolor en Mundiales, Copas Oro, Juegos Olímpicos y torneos internacionales, acumulando cientos de partidos alrededor del mundo hasta convertirse en una figura habitual de las transmisiones televisivas y de las campañas promocionales del futbol mexicano.
Su presencia en esta Copa del Mundo también ha estado rodeada de episodios llamativos. Apenas unos días atrás protagonizó una polémica cuando perdió su tradicional sombrero tras arrojarlo al terreno de juego al finalizar un encuentro; el objeto fue retenido por personal de la FIFA conforme al reglamento del torneo. Lejos de afectar su entusiasmo, el aficionado chihuahuense apareció en Guadalajara con un nuevo sombrero y la misma energía que lo caracteriza.
Mientras España busca asegurar el liderato de su grupo frente a Uruguay, el conjunto europeo también encontró tiempo para reconocer a uno de los personajes más representativos de las tribunas mundialistas. Un gesto que confirma que la pasión del futbol no entiende de nacionalidades y que, en esta Copa del Mundo, un aficionado de Chihuahua volvió a convertirse en embajador espontáneo de México ante los ojos del planeta.
