La cruda de la fiesta más grande: Lo que sí nos dejó el Mundial 2026

¡Se acabó, compas! Después de 39 días de pura intensidad, el Mundial 2026 llegó a su fin. Fuimos los anfitriones del planeta una vez más y, aunque siempre nos entra ese trauma y la fijación de «quedar bien con los de afuera», la verdad es que el verdadero milagro ocurrió aquí adentro.

España levantó la copa, Argentina llegó a la final y la locura estalló. Porque estas cosas se tienen que vivir en nuestro idioma.

Pero volviendo a lo nuestro. Sí, gracias a un pinche balón y a nuestra Selección, nos volvimos a ver a los ojos entre mexicanos. Recordamos que lo que nos emociona, nos une; que todos queremos volar alto y que para hacerlo no lo podemos hacer nosotros solos. Al final del día, sabemos bailar juntos, llenar nuestras avenidas y plazas con el mismo ritmo aunque no nos conozcamos de nada.

Aprendimos que para volar no lo podemos hacer solos. (ALAIN HERNÁNDEZ/CUARTOSCURO.COM)
Aprendimos que para volar no lo podemos hacer solos.

Si México se pusiera de acuerdo para ordenar el país como lo hacemos para bailar «Payaso de Rodeo», tranquilamente seríamos Alemania.

El espejo donde nos miramos

Obviamente, esta fiesta no tapó el sol con un dedo. El Mundial no escondió las heridas que nos duelen como sociedad: las ausencias, los errores oficiales y esas omisiones de siempre. También nos puso enfrente lo que nos urge cambiar, como esa xenofobia infantil que a veces nos sale. Pero nos recordó algo bellísimo: lo importante de que todos nos podemos acompañar para volver a casa.

Este torneo obligó a México a verse en un espejo que teníamos arrumbado. Un espejo que no mirábamos hace mucho porque estábamos muy ocupados creyendo que este país solo se divide entre chairos o fifís, rateros y corruptos.

CIUDAD DE MÉXICO, 18JUNIO2026.- Madres buscadoras protestan a un costado del Ángel de la Independencia en una acción espejo con colectivos que se manifiestan en Jalisco debido al segundo partido de la Selección Nacional en la Copa Mundial 2026. (GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM)
CIUDAD DE MÉXICO, 18JUNIO2026.- Madres buscadoras protestan a un costado del Ángel de la Independencia en una acción espejo con colectivos que se manifiestan en Jalisco debido al segundo partido de la Selección Nacional en la Copa Mundial 2026.

 

Somos una nación potente y orgullosa, pero también muy adolescente. México fue el equivalente a esa fiesta masiva donde te la pasas cabrón, pero nunca falta el que a huevo quiere poner su música, el que rompe el lavabo del baño por jugarle al vivo, el que se quiere robar la tapa del baño, las que solo quieren bailar y esa gente que no se quiere ir sin llevarse un beso… Así somos, con todo nuestro caos.

Héroes de carne y hueso

Durante más de un mes regresamos a la infancia. Se nos puso la piel de gallina cantando el himno nacional con el corazón en la mano. Creímos en cada pase de Jiménez, gritamos con los goles de Quiñones y nos llenamos de la esperanza que nos da Morita.

Aprendimos del respeto por crecer en lo que amas con el eterno Ochoa, del compromiso de Fidalgo, la personalidad de Lira y la sencillez de la ‘Hormiga’. Y lo más chido de todo: entendimos que no son seres mágicos de otro planeta; son mexicanos de carne y hueso, gente igualita que nosotros. Son señores, hombres, y sí… lloran, sienten, se ilusionan y demuestran que eso pasa y está bien.

Memo Ochoa se despide de los mundiales en este torneo en casa. (Photo by CARL DE SOUZA / AFP)
Memo Ochoa se despide de los mundiales en este torneo en casa.

La hora de limpiar la casa: ¿Qué nos queda?

Ahora la música se apagó. Y como en todo «guateque» con la marca «Hecho en México», después del fiestón viene la cruda, la soledad, revisar el estado de cuenta y procesar la nostalgia: valorar lo que se quedó y dejar ir lo que ya se fue.

Transitamos esta montaña rusa de emociones juntos. Al final, ¿qué ganamos con este Mundial? Nos ganamos una emoción y una pasión compartida que con nada en este mundo se puede pagar, emular o repetir.

Gracias por el viaje, México. A curarse la cruda, que desde ya toca seguir construyendo el país que demostramos ser… y pasar del «¿y si sí?» al «¡Así sí!».

PD. ¡No te hagas pato!      ¿Y el Rocha?

LB

By Chihuahua es mi tierra

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like