Maru sí rinde cuentas… pero a Chihuahua, no a Morena

En medio del ruido político que se ha generado desde el Senado, conviene poner las cosas en su lugar: la gobernadora Maru Campos sí rinde cuentas. Y lo hace donde debe: ante los chihuahuenses.

El intento de Morena por llevarla a una comparecencia disfrazada de “invitación” no es otra cosa que un esfuerzo por politizar un hecho trágico, en lugar de contribuir a su esclarecimiento. Porque una cosa es exigir información y otra muy distinta es construir un espectáculo político con tintes de golpeteo.

Aquí hay un punto que no se puede ignorar: Chihuahua es hoy uno de los estados que sí está enfrentando al crimen organizado con decisión. No con discursos, no con evasivas, sino con operativos reales, con presencia territorial y con resultados que, aunque incómodos para algunos, son evidentes.

El accidente en la sierra, donde perdieron la vida agentes mexicanos y estadounidenses, ocurrió precisamente en ese contexto: el de una acción directa contra estructuras del narcotráfico. Es decir, no fue producto de la omisión, sino del combate.

Y eso cambia completamente la narrativa.

Porque mientras desde el centro del país se cuestiona, en Chihuahua se actúa.

El senador Luis Donaldo Colosio Riojas lo entendió bien: sí, debe haber rendición de cuentas, pero sin convertirla en herramienta política. Lo que está en juego no es solo la figura de una gobernadora, sino el respeto al federalismo y a las decisiones de un estado que ha decidido no cruzarse de brazos.

También hay que decirlo con claridad: la cooperación con agencias estadounidenses en temas de seguridad no es nueva, ni exclusiva de este gobierno estatal. Ha sido una práctica constante durante años, especialmente en estados fronterizos. Pretender ahora escandalizarse selectivamente revela más intención política que preocupación genuina.

Y mientras tanto, Morena intenta instalar la idea de irregularidad, sin reconocer que muchas de esas acciones han sido clave para golpear estructuras criminales que operan con total violencia en la región.

La pregunta de fondo es simple:
¿Se quiere esclarecer lo ocurrido o se quiere capitalizar políticamente?

Porque si se trata de transparencia, el Gobierno de Chihuahua ha mostrado disposición. Pero si se trata de montar un juicio político mediático, entonces estamos ante otra cosa.

César Jáuregui Moreno y la propia gobernadora han sostenido una estrategia de seguridad que implica riesgos, sí, pero también resultados. Y esos resultados son los que hoy incomodan.

Maru Campos no rehúye dar explicaciones. Lo que no acepta, y con razón, es someterse a un juego político que busca desviar la atención del verdadero problema: el crimen organizado y la necesidad de enfrentarlo con firmeza.

Porque al final, la rendición de cuentas que importa no es la que se exige desde una tribuna partidista en la capital del país.

Es la que se le da todos los días a la gente de Chihuahua.

Y en ese terreno, guste o no, Maru Campos sí está cumpliendo.

By Chihuahua es mi tierra

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