El intérprete británico falleció a los 80 años en Los Ángeles. Su carrera estuvo marcada por personajes inolvidables, desde el Dr. Frank-N-Furter hasta el aterrador payaso de It.
Los Ángeles.— El mundo del entretenimiento está de luto por la muerte de Tim Curry, uno de los actores británicos más reconocibles de las últimas décadas, quien falleció a los 80 años en su residencia de Los Ángeles.
La noticia fue reportada inicialmente por TMZ y posteriormente confirmada por otras fuentes, incluida la agencia Associated Press a través de su representante. Las autoridades de Los Ángeles acudieron al domicilio del actor durante la noche del martes, pero no encontraron indicios de circunstancias sospechosas. La causa de muerte no ha sido divulgada.
Con su característica voz grave, enorme presencia escénica y una particular capacidad para interpretar personajes excéntricos y perturbadores, Curry construyó una carrera que abarcó prácticamente seis décadas y que trascendió géneros, generaciones y formatos.
De Frank-N-Furter a Pennywise
Aunque para millones de espectadores su nombre quedó asociado al terror, el personaje que lo convirtió en una figura de culto fue el Dr. Frank-N-Furter, protagonista de The Rocky Horror Picture Show, estrenada en 1975.
Curry había interpretado previamente el papel sobre los escenarios y posteriormente lo llevó al cine. La película, inicialmente lejos de ser un éxito convencional, terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos de culto de la historia del séptimo arte.
Quince años después llegó uno de los personajes que definirían para siempre su imagen: Pennywise, el siniestro payaso de la miniserie It, adaptación de la novela de Stephen King estrenada en 1990.
Su interpretación convirtió al personaje en una referencia del terror televisivo y dejó una imagen difícil de borrar para quienes crecieron viendo aquella producción. Años después, Bill Skarsgård retomaría el papel en las nuevas adaptaciones cinematográficas, pero la versión de Curry permaneció como un referente para los seguidores de Stephen King.
Un actor mucho más allá del terror
La trayectoria de Curry no se limitó a los personajes oscuros.
Participó en películas como Clue, Annie, Home Alone 2: Lost in New York, The Hunt for Red October y Muppet Treasure Island, además de intervenir en numerosas producciones de televisión y proyectos de animación.
En el teatro también alcanzó reconocimiento. Recibió tres nominaciones al premio Tony por sus trabajos en Broadway y consiguió un Emmy por su interpretación de Captain Hook en la serie animada Peter Pan and the Pirates.
También desarrolló una faceta musical y grabó varios discos, demostrando que su talento iba mucho más allá de la actuación.
Una vida marcada por la adversidad
En 2012, Curry sufrió un accidente cerebrovascular que le provocó importantes problemas de movilidad y redujo considerablemente sus apariciones públicas.
A pesar de ello, continuó trabajando dentro de sus posibilidades y mantuvo contacto con sus seguidores. Su último periodo profesional incluyó participaciones en proyectos audiovisuales y apariciones vinculadas con The Rocky Horror Picture Show.
En 2025 publicó sus memorias, Vagabond, donde repasó su extensa trayectoria artística y habló sobre diferentes momentos de su vida y las consecuencias del derrame cerebral.
El legado de una figura irrepetible
Tim Curry perteneció a una clase de intérpretes capaces de convertir incluso los papeles secundarios en personajes memorables.
Para algunos será siempre el extravagante Frank-N-Furter; para otros, el Pennywise que provocó pesadillas en los años noventa. También será recordado como Wadsworth en Clue, el excéntrico villano de numerosas producciones y una de las voces más reconocibles de la animación.
Su carrera demuestra que no necesitó encasillarse en un solo género para convertirse en una figura de culto.
Tim Curry murió, pero dejó algo que muy pocos actores consiguen: personajes que continúan viviendo en la imaginación del público mucho después de que terminan las películas.
Y para toda una generación, basta escuchar el nombre de Pennywise para que aparezca inmediatamente aquella sonrisa, aquella voz y aquel payaso que convirtió el miedo en un espectáculo inolvidable.
