La contienda por la alcaldía de la capital dejó de ser un tema de futuro y se instaló en el presente. La gobernadora Maru Campos encabezó una reunión privada con los principales aspirantes del PAN, en lo que ya se interpreta como el arranque real del proceso interno rumbo a 2027.
El encuentro, realizado en la llamada Casa de la Zarco, reunió a perfiles clave del panismo estatal como César Jáuregui, Santiago de la Peña, Rafael Loera, María Angélica Granados, Alfredo Chávez y Alan Falomir, además de la dirigente estatal Daniela Álvarez, lo que confirmó el carácter estratégico del cónclave. 
Más que una simple reunión política, el mensaje fue claro: habrá reglas y no todos llegarán a la boleta interna. De acuerdo con lo trascendido en distintos medios, el operador político Jordi Herrera delineó los criterios para competir, destacando un filtro clave: los aspirantes deberán demostrar niveles mínimos de conocimiento ciudadano, privilegiando perfiles con posicionamiento real frente al electorado. 
Este punto marca un giro relevante en la estrategia del PAN, que busca evitar candidaturas improvisadas y apostar por perfiles competitivos en una elección que consideran de alto riesgo.
Al interior del encuentro también hubo una lectura política que no pasó desapercibida: la alcaldía de Chihuahua ya no es terreno seguro para el PAN.
Los propios participantes reconocieron que Morena ha dejado clara su intención de disputar seriamente la capital, lo que obliga al partido a cerrar filas y llegar fortalecido al proceso electoral. 
En ese contexto, la reunión no solo buscó ordenar la competencia, sino también alinear a los aspirantes bajo una lógica de unidad estratégica.
Sin embargo, el intento de cohesión dejó ver grietas. La ausencia del diputado Carlos Olson generó ruido político, luego de que el propio legislador confirmara que no fue convocado y lanzara un mensaje público en el que cuestionó las decisiones tomadas en “mesa privada”. 
Su postura evidenció que, aunque el proceso apenas inicia, ya existen inconformidades internas que podrían escalar conforme avance la definición de candidaturas.
El trasfondo del encuentro va más allá de lineamientos técnicos. La reunión forma parte de una estrategia más amplia del panismo estatal para construir candidaturas con anticipación, fortalecer su estructura y evitar fracturas en una elección clave. 
Así, Maru Campos no solo reunió a los aspirantes: ordenó la competencia, puso filtros y dejó claro que la candidatura no será producto de improvisación ni de acuerdos informales.
En la capital, donde se concentra el peso político del estado, el PAN comienza a jugar en serio… pero también a mostrar que la unidad, por ahora, sigue siendo un objetivo en construcción.
