La marcha de Morena: Distractor perfecto mientras México se incendia

Morena convocó para este sábado 16 de mayo una marcha en Chihuahua bajo el argumento de “defender la soberanía nacional” y exigir acciones contra la gobernadora Maru Campos. Pero conforme pasan los días, la movilización comienza a verse menos como una causa legítima y más como un enorme distractor político diseñado desde la lógica electoral.

Porque mientras intentan convertir a Chihuahua en escenario de confrontación nacional, México atraviesa problemas mucho más graves y urgentes que convenientemente quedan fuera de la conversación pública.

La violencia sigue desbordando regiones enteras del país. Los señalamientos internacionales sobre la expansión del crimen organizado continúan creciendo. La economía enfrenta incertidumbre. La relación bilateral con Estados Unidos atraviesa tensiones delicadas. Y aun así, Morena decide enfocar reflectores, recursos y operación política en organizar una marcha contra una gobernadora de oposición.

La pregunta es inevitable: ¿por qué Chihuahua y por qué ahora?

La respuesta parece estar más cerca de la estrategia política que de la indignación ciudadana.

En las últimas semanas Morena y varios de sus gobiernos estatales han enfrentado cuestionamientos nacionales incómodos. Desde las críticas por inseguridad hasta los señalamientos hacia figuras cercanas al oficialismo, el partido necesita urgentemente cambiar la conversación pública. Y no hay mejor método para lograrlo que fabricar un enemigo político visible.

Ahí aparece Maru Campos.

La gobernadora de Chihuahua se ha convertido en uno de los perfiles más sólidos de la oposición nacional. Tiene presencia política, estructura, visibilidad y un gobierno que, pese a las dificultades, mantiene estabilidad financiera y proyectos de infraestructura importantes para el estado. Morena entiende perfectamente que debilitar a Maru no sólo impacta a Chihuahua, sino también al bloque opositor rumbo al 2027 y al 2030.

Por eso la narrativa guinda necesita exagerar, polarizar y convertir cualquier tema en una supuesta crisis de Estado.

Sin embargo, el problema para Morena es que la ciudadanía ya comienza a notar el patrón: cuando las cosas se complican a nivel nacional, aparece inmediatamente un nuevo espectáculo político para distraer la atención.

Mientras el país discute narcotráfico, violencia, crisis migratoria o economía, Morena prefiere alimentar una marcha cargada de consigna partidista.

Y es precisamente ahí donde la convocatoria pierde fuerza moral.

Porque una protesta auténtica nace de la sociedad. Pero cuando una movilización surge desde la estructura del poder, con operadores políticos, discursos alineados y objetivos electorales evidentes, deja de ser una expresión ciudadana y se convierte en propaganda.

Más aún cuando ni siquiera desde el propio Gobierno Federal han querido asumir completamente la convocatoria, marcando distancia y dejando claro que se trata de una decisión partidista.

La realidad es que Chihuahua hoy funciona como laboratorio político para Morena. Necesitan confrontación. Necesitan polarización. Necesitan mantener encendida a su base rumbo a las próximas elecciones. Y necesitan, sobre todo, que la conversación nacional deje de centrarse en los problemas que verdaderamente afectan al país.

Porque mientras todos discuten una marcha…

México sigue esperando soluciones reales.

Y los distractores, por muy ruidosos que sean, jamás reemplazarán los resultados.

Σλ

By Chihuahua es mi tierra

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