“Maru Campos: cuando Chihuahua dejó de pedir permiso”

Mientras Morena y el Gobierno Federal intentan construir una narrativa para golpear políticamente a Chihuahua, la gobernadora Maru Campos decidió hacer algo que pocos mandatarios estatales se atreven a hacer en tiempos de crisis: salir a dar la cara en los medios nacionales.

Y no fueron entrevistas cómodas.

Esta semana, la mandataria chihuahuense apareció en espacios nacionales con periodistas como Joaquín López-Dóriga y Ciro Gómez Leyva, en medio de la tormenta política derivada del tema de la cooperación con agencias estadounidenses en materia de seguridad.

Muchos esperaban ver a una gobernadora titubeante, escondida detrás de comunicados fríos o refugiada en la prudencia política. Ocurrió lo contrario.

Maru Campos salió a defender a Chihuahua en el terreno más complicado: el de la opinión pública nacional, donde el oficialismo domina buena parte de la conversación. Y aunque sus declaraciones provocaron polémica, también dejaron algo muy claro: Chihuahua no está dispuesto a cruzarse de brazos frente al crimen organizado.

Ese es el fondo del asunto que muchos intentan ignorar.

Porque mientras desde Palacio Nacional se habla de soberanía, en los estados fronterizos se vive otra realidad. Chihuahua comparte miles de kilómetros con Estados Unidos, enfrenta rutas internacionales del narcotráfico, tráfico de personas, armas y dinero. Pretender que la cooperación internacional no existe, o que no debe existir, sería ingenuo o profundamente irresponsable.

Sí, Maru cometió quizá el error político de hablar con demasiada franqueza. En México, donde muchos políticos sobreviven gracias al cálculo y la simulación, la sinceridad suele costar cara. Pero también hay que decirlo: pocos gobernadores se habrían sentado en televisión nacional a enfrentar preguntas incómodas en tiempo real.

La ofensiva de Morena contra la mandataria panista no tardó en llegar. Acusaciones de “traición a la patria”, exigencias de juicio político y campañas digitales se activaron prácticamente en cuestión de horas.

Sin embargo, el intento de linchamiento mediático también exhibió otra cosa: la relevancia nacional que hoy tiene Chihuahua.

Hace años, los gobernadores chihuahuenses apenas aparecían en la conversación nacional. Hoy, para bien o para mal, Maru Campos está ocupando espacios que antes eran exclusivos del centro del país. Y eso incomoda.

Incomoda porque Chihuahua se convirtió en una piedra en el zapato para Morena. Incomoda porque la entidad mantiene una identidad política distinta al oficialismo. E incomoda porque, aun bajo presión, la gobernadora decidió confrontar la narrativa federal en lugar de doblarse.

Claro que hay errores. Claro que hay costos. Pero también hay algo que empieza a notarse con fuerza: Maru Campos ya dejó de gobernar pensando únicamente en Chihuahua; ahora juega en el tablero nacional.

Y en política nacional, aparecer es existir. Pero sostenerse bajo fuego es otra cosa.

Esta semana, guste o no, la gobernadora de Chihuahua demostró que está dispuesta a hacerlo.

Σλ

By Chihuahua es mi tierra

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