El verdadero enemigo del PAN no está en Morena

Hay momentos en política en los que un partido puede darse el lujo de equivocarse.

Y hay otros en los que equivocarse puede costarle una elección.

El PAN de Chihuahua parece estar entrando precisamente en uno de esos momentos.

Las señales, por ahora, son favorables para Acción Nacional. Las mediciones recientes mantienen al partido al frente de las preferencias para la Presidencia Municipal de Chihuahua, mientras que en la competencia interna comienzan a definirse los nombres que buscan quedarse con la candidatura.

Una encuesta de GobernArte levantada del 5 al 10 de agosto coloca al PAN con una ventaja importante en la capital y señala a Santiago de la Peña como el perfil mejor posicionado entre los panistas. Otras mediciones recientes también mantienen al PAN arriba en la capital.

Pero precisamente ahí está el peligro.

Cuando un partido se siente ganador antes de tiempo, puede comenzar a comportarse como si la elección ya estuviera resuelta.

Y no lo está.

La verdadera elección todavía no comienza.

Lo que estamos viendo en estos momentos es apenas la batalla previa: la disputa por la candidatura, los grupos, las mediciones, las reuniones, las alianzas y las señales que cada aspirante intenta enviar.

Y aquí aparece la pregunta que debería ocupar a todo el panismo:

¿Qué es más importante: ganar la candidatura o ganar la elección?

Porque no necesariamente son la misma cosa.

El candidato que resulte victorioso dentro del PAN tendrá que enfrentarse después a una elección constitucional. Tendrá que sumar a quienes no votaron por él en la interna, convencer a los ciudadanos que no tienen partido, atraer a los indecisos y, sobre todo, evitar que las heridas de la contienda interna se conviertan en una fractura electoral.

Ese es el verdadero desafío.

El PAN no puede confundirse

Hoy las encuestas pueden generar tranquilidad.

Pero también pueden generar exceso de confianza.

El PAN tiene una posición privilegiada en Chihuahua capital. Y justamente por eso tiene más que perder.

Morena no necesita que el PAN sea derrotado en una encuesta.

Morena necesita que el PAN se divida.

No necesita vencerlo dentro del partido.

Le basta con que los panistas se enfrenten entre ellos, que los grupos comiencen a descalificarse, que los aspirantes se sientan desplazados y que quienes no obtengan la candidatura decidan cobrar la factura después.

Ahí podría estar el verdadero riesgo.

Porque una elección que parece cómoda puede complicarse rápidamente cuando un partido llega dividido.

Y la historia política está llena de ejemplos.

__________

El PAN ya tiene varios nombres sobre la mesa. La dirigencia estatal confirmó que existen ocho aspirantes a la alcaldía de Chihuahua, mientras el escenario comienza a concentrarse en algunos de los perfiles con mayor presencia.

Santiago de la Peña ha ganado terreno en las mediciones y hoy aparece como uno de los principales protagonistas de la contienda interna. César Jáuregui, por su parte, mantiene presencia política y ha comenzado nuevamente a generar movimiento alrededor de su posible participación.

Y detrás de ellos hay grupos, trayectorias, relaciones políticas y, sobre todo, intereses legítimos.

Todos quieren ganar.

Eso es normal.

Lo que no sería normal es que alguno de ellos termine creyendo que, si no gana, el partido tampoco debe ganar.

Ahí estaría el error.

__________

En este proceso también hay un factor que no puede ignorarse: Maru Campos.

La gobernadora no solamente tendrá que observar quién tiene mayores posibilidades electorales.

Tendrá que cuidar que el proceso no termine fracturando al partido que hoy gobierna Chihuahua.

Porque el verdadero legado político de Maru no se medirá únicamente por las obras, los programas o los resultados de su administración.

También se medirá por la capacidad que tenga su grupo político para entregar el poder a una nueva generación sin provocar una guerra interna.

Y eso exige una enorme responsabilidad.

La propia gobernadora ha llamado anteriormente a los aspirantes a demostrar resultados y a evitar los golpes bajos.

Ese mensaje cobra especial relevancia ahora.

El PAN no necesita un ganador interno

Necesita un candidato ganador.

Parece una diferencia semántica.

No lo es.

Un ganador interno puede ser quien tenga más estructura, más operadores o más simpatizantes dentro del partido.

Un candidato ganador es aquel capaz de salir de la interna con el partido unido y después convencer a los ciudadanos.

Son cosas diferentes.

Y quizá esa sea la pregunta que debería hacerse Acción Nacional antes de tomar una decisión:

¿Quién puede ganar una encuesta interna?

Pero, sobre todo:

¿Quién puede ganar Chihuahua capital en junio de 2027?

Porque el adversario no estará sentado en la mesa del Consejo Estatal.

Estará en la boleta.

El verdadero enemigo

Por eso el verdadero enemigo del PAN no está necesariamente en Morena.

Está en la soberbia.

Está en la división.

Está en las facturas políticas.

Está en creer que una encuesta es una elección.

Y está, sobre todo, en olvidar que después de la candidatura viene la campaña.

Hoy el PAN tiene una ventaja.

Tiene tiempo.

Tiene estructura.

Tiene gobierno.

Tiene un electorado importante en la capital y, según las mediciones recientes, tiene una posición competitiva que cualquier partido quisiera tener.

Y ninguna encuesta vota.

Votan los ciudadanos.

Por eso el gran reto del PAN no será decidir entre Santiago, César o cualquiera de los demás aspirantes.

El verdadero reto será lograr que, cuando finalmente exista un candidato, todos los panistas entiendan que la elección no termina con el nombramiento: apenas comienza.

Porque si el PAN llega unido a 2027, puede obligar a Morena a jugar a la defensiva.

Pero si llega dividido, puede terminar haciendo algo mucho más peligroso:

convertir una elección que hoy parece ganable en una elección que nadie tiene asegurada.

Y entonces quizá la pregunta de 2027 no sea quién derrotó al PAN.

Quizá tengamos que preguntar:

¿Quién fue el panista que decidió que era más importante ganar la interna que ganar la elección?

JSL

By Chihuahua es mi tierra

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