La soberania se defiende con resultados

La intentona política de Morena en Chihuahua terminó convirtiéndose más en una demostración de desgaste que de fuerza. Mientras dirigentes nacionales del partido buscaban posicionar una narrativa de “defensa de la soberanía”, desde el estado la respuesta fue otra: estabilidad, gobernabilidad y una clase política local cerrando filas alrededor de la administración estatal.

Durante su visita a Chihuahua, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, respaldó públicamente a la gobernadora Maru Campos y afirmó que en la entidad “se gobierna con responsabilidad”. El mensaje no fue casual. Llegó justo después de la movilización promovida por Morena, la cual pretendía elevar la presión política contra el gobierno estatal y terminó dejando más dudas que músculo.

La marcha, anunciada durante días por operadores y liderazgos morenistas, buscaba proyectar un rechazo ciudadano hacia la mandataria estatal. Sin embargo, las imágenes, la logística y los testimonios alrededor del evento terminaron alimentando la percepción de una movilización sostenida principalmente por grupos trasladados desde otras entidades del país.

En medio del clima político nacional por las investigaciones relacionadas con el crimen organizado y las tensiones diplomáticas derivadas de operativos en la Sierra Tarahumara, Morena intentó convertir Chihuahua en el epicentro de una confrontación política nacional. Pero el efecto pareció inverso: el discurso de soberanía chocó con una realidad local donde buena parte de la ciudadanía percibe estabilidad económica, inversión y mejores condiciones de seguridad respecto a otros estados gobernados por la 4T.

Desde el panismo nacional se insistió en que Chihuahua no necesita espectáculos políticos ni campañas de confrontación importadas desde el centro del país. La lectura dentro de los grupos políticos locales es clara: Morena apostó por golpear a un gobierno estatal con altos niveles de exposición nacional, pero terminó exhibiendo problemas de convocatoria y desconexión con el ánimo social chihuahuense.

Y es ahí donde queda la imagen política del fin de semana: quisieron venir a medir fuerza contra Chihuahua… y terminaron evidenciando que aquí el terreno no les pertenece. Porque podrán llenar discursos, traer contingentes o intentar polarizar, pero una cosa quedó clara tras la fallida movilización: con Maru Campos se quisieron meter… y salieron muy raspados. A Chihuahua, simplemente, no entran.

By Chihuahua es mi tierra

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