Sheinbaum llegó a Juárez con una agenda política; Maru Campos le puso sobre la mesa la agenda de Chihuahua
Hay ocasiones en que una fotografía dice más que mil discursos.
Y la de este sábado en Ciudad Juárez tiene una lectura política inevitable: Claudia Sheinbaum terminó sentándose con Maru Campos.
No fue, sin embargo, porque el encuentro hubiera estado originalmente en el centro de la agenda presidencial.
Fue porque la gobernadora de Chihuahua lo pidió.
Maru Campos envió desde el 15 de septiembre un oficio a la presidenta para solicitar una reunión de trabajo y plantearle directamente asuntos que no admiten discursos de campaña: seguridad, agua, el Tratado de Aguas de 1944, la problemática del gusano barrenador y la reapertura de la frontera para la exportación de ganado. También invitó a Sheinbaum a conocer la Torre Centinela y la Mesa Estatal de Seguridad.
Es decir, mientras desde Palacio Nacional parecía existir cautela para tener un encuentro político con una gobernadora de oposición, desde Chihuahua se planteó algo mucho más sencillo: hablar de frente sobre los problemas de Chihuahua.
Y finalmente ocurrió.
La reunión fue privada. Después, tanto Sheinbaum como Campos reconocieron la necesidad de mantener la coordinación entre ambos gobiernos. La presidenta dijo que acordaron continuar trabajando conjuntamente en favor de los chihuahuenses.
Maru, por su parte, describió el encuentro como franco y firme, dejando claro que mejorar la comunicación no significa renunciar a las posiciones de su gobierno.
Ahí está quizá el mayor mensaje político de la jornada.
Dialogar no es rendirse.
Y defender a Chihuahua no significa romper con la Federación.
La gobernadora hizo lo que le correspondía
Maru Campos no necesitaba que Claudia Sheinbaum le diera permiso para defender los intereses del estado.
Como gobernadora, tenía la obligación de hacerlo.
El agua no es panista ni morenista.
La seguridad tampoco.
Los productores ganaderos no votan con una etiqueta partidista cuando necesitan recuperar sus mercados.
Y la frontera no se detiene porque en Palacio Nacional haya diferencias políticas con el gobierno estatal.
Por eso resulta difícil entender una estrategia que durante días pareció privilegiar la distancia política sobre el diálogo institucional.
La propia visita presidencial terminó demostrando que la coordinación entre gobiernos no requiere que sus titulares militen en el mismo partido.
Sheinbaum lo reconoció después del encuentro.
Entonces cabe preguntar: ¿por qué esperar hasta el último momento?
La presidenta no pierde autoridad por reunirse con una gobernadora opositora y la confrontación con Chihuahua pueda terminar desplazando problemas internos de Morena.
Porque Maru Campos puede ser una adversaria electoral para Morena.
Pero una gobernadora opositora no debería convertirse en una enemiga institucional.
La diferencia es enorme.
Una presidenta puede competir políticamente con el PAN.
Puede defender a Morena.
Puede cuestionar al gobierno de Chihuahua.
Puede investigar cualquier posible irregularidad.
Pero al mismo tiempo tiene que gobernar para todos.
Y eso incluye a Chihuahua.
La elección de 2027 ya está en el ambiente
Nadie puede ignorar el calendario.
En 2027 Chihuahua tendrá una elección que será políticamente relevante para todos los partidos. Morena tendrá que resolver su propia competencia interna, mientras el PAN buscará conservar una entidad que actualmente gobierna.
Por eso cada movimiento adquiere una lectura electoral.
Una reunión con Maru puede ser interpretada desde Morena como una fotografía incómoda.
Pero también puede ser interpretada desde Chihuahua de otra manera:
la gobernadora consiguió que la presidenta escuchara directamente las demandas del estado.
Y eso, para quien ocupa la gubernatura, no es un asunto menor.
Maru no acudió a pedirle a Sheinbaum que abandonara sus principios.
Le pidió sentarse.
Le pidió hablar.
Le pidió revisar problemas concretos.
Y finalmente ambas lo hicieron.
Chihuahua necesita resultados, no pleitos
La discusión política puede continuar.
Las investigaciones deben seguir su curso cuando existan elementos.
Las diferencias entre gobiernos también pueden mantenerse.
Pero ninguna de esas circunstancias justifica cerrar los canales institucionales.
Si hay dudas sobre operaciones de seguridad, que se investiguen.
Si existen responsabilidades legales, que se determinen conforme a derecho.
Pero investigar y coordinarse no son acciones incompatibles.
De hecho, la fortaleza de las instituciones se demuestra precisamente cuando pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Y en eso Maru Campos parece haber entendido algo elemental: Chihuahua no puede darse el lujo de mantener una guerra política permanente con la Federación.
Necesita acuerdos.
Necesita recursos.
Necesita seguridad.
Necesita resolver el problema del agua.
Necesita recuperar la exportación de ganado.
Necesita que Ciudad Juárez tenga una relación funcional con el Gobierno Federal.
Maru salió a defender su terreno
Quizá por eso la fotografía de este sábado tiene una lectura distinta a la que algunos quisieran darle.
No muestra a una gobernadora sometida.
Muestra a una gobernadora que insistió hasta conseguir una reunión.
No muestra a Maru renunciando a sus posiciones.
Muestra a una gobernadora que llegó a la mesa con asuntos concretos.
Y tampoco muestra a una presidenta derrotada.
Muestra a una presidenta que finalmente reconoció algo que debería haber sido evidente desde el principio: Chihuahua y la Federación necesitan trabajar juntos.
El verdadero reto ahora será comprobar si el diálogo se convierte en resultados.
Porque una reunión privada puede durar unos minutos.
Los problemas de Chihuahua llevan meses y, en algunos casos, años esperando soluciones.
Y aquí está el punto que Morena debería tener presente rumbo a 2027:
si quiere convertir a Maru Campos en su adversaria electoral, está en su derecho.
Pero Chihuahua no es una arena partidista.
Es un estado que exige resultados.
Y mientras algunos puedan estar pensando en quién será el enemigo conveniente para la próxima elección, Maru Campos ya puso sobre la mesa los temas que afectan todos los días a los chihuahuenses.
Seguridad.
Agua.
Campo.
Frontera.
Coordinación.
Eso es gobernar.
Lo demás es campaña.
